miércoles, 29 de enero de 2014

Por las montañas del Atlas, de Fez a Marrakech

Hoy nos hemos pasado todo el día de viaje. No ha parado de llover y la carretera hacia Marrakesh atravesaba las montañas del Atlas con unas curvas... incluso ha habido que hacer paradas por los mareos.


Cuando subí al minibús por la mañana la mochila y la tablet estaban donde yo las había dejado. Pero los chicos me preguntaron si no me la había llevado el guía al hotel. Les dije que no y ellos me contaron que, cuando vieron que se me había olvidado, pensaron en llevármela al hotel, que estaba cerca del suyo, pero que el guía le dijo que no, que era más seguro dejarla ahí y que en todo caso ya me la llevaría él. Les he dicho que, por si acaso me vuelve a pasar, tienen permiso para llevársela a su hotel, que me fío más de ellos.


Hemos parado a comer en un restaurante en una ciudad que se llama Beni-Mellial. Dudábamos qué hacer, si comer o no, pero la verdad es que había poco más que hacer por allí y diluviaba, así que hemos decidido tomarnos el menú. Bastante flojito, pero el guía esta vez estaba muy pendiente de nosotros y reclamó al camarero cuando a los chicos no les sirvieron la brocheta de pollo que habían pedido, sino una carne que no se sabía muy bien lo que era.

Después de otro par de horas de autobús hemos parado en otro pueblo en la carretera para tomar unos cafés. Había mucho tráfico porque parece ser que el rey de Marruecos tenía proyectada una visita a  la zona y su comitiva iba a pasar por nuestra misma carretera. Por eso a la entrada de Marrakesh hemos pillado un buen atasco.

El hotel que tenemos hoy es de la misma cadena de el Fez y está bastante bien también, aunque la habitación la hemos encontrado un poco sucia y el suelo pegajoso. Además el wifi, aunque es gratis, no llega hasta la habitación y hay que salir al pasillo de los ascensores para poder conectarse. Lo bueno es que el hotel de los chicos es de la misma cadena y se puede acceder a él por los jardines interiores que los unen. Y la verdad es que cada vez pasamos más tiempo juntos porque son muy majos y conectamos muy bien.

Como ya era bastante tarde cuando hemos llegado, estaba lloviendo y, tras los cerca de 500 km y tropecientas mil horas de viaje, estábamos muy cansados, ya no hemos salido por la noche.
Ojalá que mañana mejore un poquito el tiempo porque hoy ha llovido a mares.

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