lunes, 15 de octubre de 2018

P. N. de Ordesa: Valle de Ordesa

No podía irme de Torla sin ir al Valle de Ordesa. Aunque sólo fuera un ratito, porque hoy ya teníamos que ponernos en camino. Pero cuando he mirado las cumbres desde la ventana del hotel y he visto que estaba despejado y qué estaban nevadas después de la tormenta de todo el día de ayer, no he podido por menos que acercarme a la entrada del parque.



Hemos aparcado allí mismo. Hoy sí que se podía porque ya se había acabado el puente y las restricciones a los vehículos particulares. En realidad estábamos allí aparcados media docena de coches.



A pesar de que los caminos estaban encharcados y embarrados hemos podido darnos una vuelta hasta el puente por la ruta circular. No ha sido mucho pero ha sido suficiente para que decida que tengo que volver pronto. Y como dicen que a la tercera va la vencida, a ver si en la próxima ocasión tengo la oportunidad de conocer a fondo el Valle de Ordesa.



Cuando hemos dejado Ordesa hemos vuelto a pasar por Torla y ya nos hemos dirigido hacia tierras navarras. Y justo antes de llegar a esta comunidad y al borde del pantano de Yesa hemos parado unos minutos porque nos ha llamado la atención un pueblo que tenía pinta de estar abandonado. Y así es.



Es el pueblo de Esco, que junto con Ruesta y Tiermas fueron abandonados tras ser expropiadas sus tierras para hacer el pantano de Yesa. Solo quedó viviendo allí un pastor y sus tres hijos. Es una pena ver cómo la iglesia está toda caída, igual que la mayor parte de las casas de piedra de las que solo quedan, en el mejor de los casos, algunas fachadas y algunos balcones colgando.




Y ya no hemos parado hasta llegar a Puente la Reina donde hemos vuelto a comer en el mismo restaurante que en el camino de ida. Está claro que nos encantó. Tras dar un paseo por el pueblo, por el precioso puente medieval y por la Calle Mayor y la de Rodrigo Ximénez de Rada.

domingo, 14 de octubre de 2018

Huracán en el Pirineo

Pues hoy resulta que nos hemos encontrado con los restos del huracán que venía del Caribe y que amenazaba a la Península Ibérica. Parece ser que lo peor se lo ha llevado Portugal pero aquí hemos tenido un día movidito y pasado por agua. No ha parado de diluviar ni un solo segundo y a veces las rachas de aire eran fortísimas. Hemos salido en todas las noticias por inundaciones y cortes de carreteras. Así que ni nos hemos molestado en salir del hotel más que para comprar un par de cosillas en el pueblo y eso con el chubasquero y bajo una buena tromba de agua. 


Aún así me ha venido bien y me he despejado un ratito mientras esperaba a la puerta de la farmacia con una chica catalana qué tenía ganas de desahogarse hablando de la situación que tienen en Barcelona. Ella se quejaba de qué vive y tiene un negocio relacionado con el turismo y que todo va fatal. Que todo está tan polarizado que no se puede hablar por si acaso la persona con la que estás piensa de otra manera. Y que para ella era un balón de oxígeno salir de Cataluña y poder hablar con normalidad.
A mí también me ha venido bien hablar con una persona que está viviendo toda esta situación desde dentro porque ofrece un punto de vista diferente al que estamos acostumbrados a ver en los medios de comunicación. El punto de vista cercano y del día a día. No le veo mucho remedio a la situación pero ojalá, sobre todo por toda la gente que lo sufre cada día, esto tenga remedio.

sábado, 13 de octubre de 2018

Ibón de Piedrafita

Ha amanecido un bonito día para ir al Valle de Ordesa. El problema es que miles de personas han debido pensar lo mismo. Puente de octubre y los accesos al parque cerrados. Solo se permite llegar allí en los autobuses que parten del Centro de Información. Cuando hemos llegado las colas eran kilométricas. Literalmente. Los últimos tenían horas de espera y probablemente cuando llegaran al bus ya estaría cerrado el acceso al parque que limita a 1800 personas por día.



Nos hemos quedado sin saber que hacer. Pero tenía claro que no era la forma en la que quería ver el parque. Así que hemos rebobinado y cogido el coche para hacer otra de las cosas que nos quedaban pendientes: subir a un ibón.  En Aragón se llama ibón a los lagos de montaña de origen glaciar y hay más de 200. El ascenso a algunos de ellos es duro pero no es el caso de el que vamos a ver hoy.




Asi que volvemos al Valle de Tena y nos encaminamos a Piedrafita. A poco de pasar el pueblo hay un parque faunístico y poco más adelante sale una pista bastante ancha que nos lleva casi directamente al Ibón de Piedrafita, a 1.611 metros de altitud. El problema, de nuevo, aparcar: era imposible, estaba todo atascado. Sin saber ya qué hacer y jurando que jamás vuelvo a salir en un puente, me he quedado esperando en doble fila en un lugar en el que no estorbaba a que me dejaran salir de aquel desastre. Con la buena suerte de que en ese momento salió un coche justo a mi lado. Así que por fin aparcamos y nos pusimos a caminar por una pista muy cómoda y perfectamente señalizada.




Había mucha gente pero el entorno es precioso. Mientras vamos ascendiendo las vistas de la Sierra Tendeñera, en la otra vertiente del Valle de Tena, nos dejan sin palabras. Y a nuestra izquierda la Peña Telera, de 2.760 metros de altitud se eleva por encima del ibón como si de un telón de fondo se tratara.



Se pueden tomar algunos atajos pero hemos preferido subir tranquilamente por el camino principal hasta la parte de arriba donde hay un desvío a mano izquierda que, en pocos cientos de metros, te lleva directamente al Ibón de Piedrafita. Al llegar había montón de gente sentada en la pradera comiéndose el bocadillo. Es el precio de salir en medio de un puente.


Además nosotros hemos hecho lo mismo. Tras hacer unas cuantas fotografías nos hemos sentado en unas piedras y hemos sacado nuestra comida. Se estaba de maravilla y no teníamos ninguna prisa. Existía la posibilidad de llegar hasta el Arco Natural, una formación geológica que se alcanza tras caminar unos 2 kilómetros y medio más. Pero hemos preferido dejarlo así.



El camino de vuelta lo hemos hecho por un atajo que baja por un barranco en cuyo fondo corren las aguas formando pequeñas cascadas. Precioso. Después ya hemos bajado por la pista. Hemos hecho muchas paradas haciendo fotos a flores, a las vacas y contemplando como volaban los quebrantahuesos y otras aves rapaces. Como es normal la vuelta se nos ha hecho mucho más corta y al llegar al coche ya no había tanto caos. Así que hemos podido bajar por la carretera sin ningún problema.



Y la última parada ha sido en la iglesia San Miguel, en Linás de Broto, cerca ya de Torla.

viernes, 12 de octubre de 2018

Parapente Valle de Tena, Anayet y Sallent de Gállego

Hoy ha amanecido con niebla baja pero tiene toda la pinta de despejar pronto. Se nota que es puente y fiesta, porque hay casi caravana de coches hacia el PN de Ordesa. Pero nosotros vamos en sentido contrario porque tenemos reserva en la empresa de parapente en el vecino valle de Tena.



Llegamos al punto de encuentro en El Pueyo de Jaca un cuarto de hora antes y no había nadie. A las diez y cinco vemos un parapente sobrevolarnos. Pensé que será que vienen al punto de encuentro de esa manera.
Y no era broma. Efectivamente era Yeray, con el que saltaría yo después, el que bajaba con un chico.
Nos explicó que habían tardado porque el viento estaba continuamente cambiando de dirección y les había tocado cambiar el sitio de despegue.



Esperamos a que aterrizaran tres chicos más que estaban en su primer vuelo a solas y finalmente el último que era también tándem. Nos pidieron disculpas por la demora y montamos en un Land Rover un poco destartalado para subir por una pista hasta la zona más alta de la estación de esquí de Panticosa. En un cerro enfrente de donde íbamos a volar.



Como el viento seguía haciendo de las suyas, tras un intento cambiamos de sitio. Finalmente podemos empezar a tirarnos. Yeray dijo que yo saltaría con él y nos quedamos los últimos, así que yo pude ver el despegue de todo el mundo y grabarlo y hacer fotos pero de mi salto nada...




Desde el primer momento se notaba que estos chicos son unos grandes profesionales. Y Yeray en concreto te da una confianza qué hace que de verdad no pasara nada de miedo. Además él iba explicándome las cosas e incluso me ofreció al final hacer algunas acrobacias. Pero yo estaba un pelín mareada y no quise tentar a la suerte. Una pena.



Nos despedimos rápido porque tenían ya un montón de gente esperando. La mañana iba con mucho retraso. Después, mirándolo en internet, me enteré de que Yeray ha sido varias veces campeón de España en parapente acrobático. Vaya suerte que he tenido. Todo un lujo.





Dejamos el Pueyo de Jaca y seguimos en dirección norte pasando frente a Lanuza y hasta algo mas allá de Formigal. Aparcamos a un lado de la carretera frente a la entrada de las pistas de Anayet y entramos por una carretera asfaltada pero cerrada al tráfico en esta época del año.




Tras pasar el telesilla, la carretera se convierte en un sendero cada vez más escarpado que va cruzando regatos y trepando por un barranco en dirección al pico Anayet y a los ibones. Queríamos llegar sólo hasta los ibones, 5,5 km, pero al final fue imposible.



El tiempo se ponía cada vez peor y además no llevábamos suficiente comida ni agua. Un error tonto pero la subida no era para ir muerta de hambre y de sed. Así que tuve que rendirme y volver al coche.

 


Paramos en Sallent de Gállego y, aunque eran las cinco de la tarde, conseguimos que nos pusieran un pincho de tortilla y unas croquetas en la terraza de una cafetería. Un paseo por el pueblo y volvimos a Torla.