viernes, 18 de agosto de 2017

Suecia: El metro de Estocolmo.

Como nuestro vuelo sale por la tarde y hoy daba lluvia, dejamos para hoy recorrer unas cuantas estaciones de metro, las que nos han parecido más interesantes. Seguro que nos hemos dejado muchas, pero había que elegir.


De 110 estaciones de metro que hay en Estocolmo, más de 90 tienen obras de arte de, al menos, 150 artistas diferentes.  Es como el metro de Moscú, pero mientras que allí se trató de imitar el arte de los palacios aquí el arte es mucho más moderno y sigue más las tendencias de las vanguardias.


Pensábamos que en una hora o poco más podríamos haber visto un montón de ellas. O sea bajar,  hacer unas fotos y subir al  siguiente tren. Unos 5 minutos como mucho en cada estación. Y claro nos hemos equivocado totalmente.






Empezamos en la primera estación (o la última, según se mire) de la línea azul, que es Kungsträdgarden. Aquí podemos encontrar desde excavaciones arqueológicas a decoraciones que simulan jardines como los que hay encima de la estación, en el parque del que toma su nombre.





Seguimos por T Centralen, que es la principal de Estocolmo y en la que todas convergen, o sea, que podría decirse que el trazado de las líneas del metro es radial. En T-Centralen se conserva la decoración más antigua del metro de Estocolmo, de los años 50. Destaca sobre todo la pintura de plantas azules sobre fondo blanco, una especie de enredaderas que van cubriendo las paredes y los techos de la estación.




Seguimos por la línea azul hasta Radhuset, más sencilla. Parece una caverna, porque la piedra de las paredes está tal cual, solamente pintada de un tono ocre oscuro.





En la estación de Fridhemsplan convergen las líneas azul y verde. Ésto hace que sea una de las más concurridas de Estocolmo. Sus interiores también tienen la apariencia de una cueva con salpicaduras de pintura de colores y obras de diversos artistas. Destaca un barco de vela tradicional de Blakinge que cuelga en una vitrina a tamaño natural.



La decoración artística de Stadshagen está compuesta de seis paneles de chapa con un efecto como de plisado con pinturas de competiciones deportivas.



Vastra skogen tiene grandes paneles de azulejos así como frisos a lo largo de las paredes de las plataformas. Además la estación cuenta con la escalera mecánica más larga de Suecia, con 33 metros de alto y 66 metros de largo.





Solna Centrum es sin duda una de mis favoritas. Está decorada con colores muy impactantes. El techo es de un color rojo fuerte y la parte de abajo está pintada de verde en una zona y en negro en otra, con bosques de abetos que recorren las paredes durante más de un kilómetro. 




Fue pintada en los años 70 como protesta por la despoblación rural, la tala y quema de los bosques y el desarrollo de la industria que estaba viviendo Suecia en esos momentos.



Cambiamos de línea del metro y vamos a la roja. Vemos cuatro estaciones más. Ostermalmstorg es más sencilla que otras, tiene inscripciones y dibujos en color negro sobre las paredes con alusiones a la Paz, el movimiento verde y sobre todo los derechos de las mujeres. Además fue diseñada para funcionar como refugio en caso de guerra nuclear.




Stadium recibe su nombre por su cercanía al Stockholms Olympiastadium, dónde se celebraron los Juegos Olímpicos de 1912, y el color que predomina en su interior es el azul, en el que destacan el gran arco iris y las esculturas de madera colgadas de las paredes.





Tekniska hogskolan es la siguiente estación en la que bajamos. Su nombre proviene de la cercana Universidad Técnica Real. Así el tema que predomina en su decoración es la ciencia: los elementos y las leyes naturales. La pieza que más llama la atención es el enorme dodecaedro que cuelga sobre el corredor que conecta las plataformas.






Y, por último, Universitet. Recibe el nombre de su cercanía con la Universidad de Estocolmo. Su decoración es del año 1997 y está compuesta por una serie de paneles de cerámica que ilustran la Declaración Universal de los Derechos Humanos o los viajes de Linneo por el Báltico.



Y desde aquí regresamos al hotel a por las maletas y a comer algo antes de partir para el aeropuerto.

jueves, 17 de agosto de 2017

Suecia: Estocolmo. Ayuntamiento y Palacio de Drottningholm

La taquilla del Ayuntamiento de Estocolmo abre a las nueve de la mañana, igual que la de la torre. Pero para subir a la torre hay turnos de 30 personas como máximo por razones de seguridad y cada 40 minutos.



Así que muchos días se agotan, sobre todo las de la tarde. Por eso a las nueve menos cuarto ya estábamos haciendo cola. Y cogimos hora para subir a la torre para las 11:10. Seguidamente fuimos a la taquilla de las visitas al Ayuntamiento, que está enfrente.


Las visitas son solamente guiadas y hay en varios idiomas. En verano también hay en español. Y como la primera visita en español era a las 10 nos hemos ido a dar una vuelta antes. Hemos cruzado desde Kungsholmen, la isla donde está el Ayuntamiento, hasta Riddarholmen, la isla de los Caballeros, porque desde allí hay unas vistas estupendas del Ayuntamiento. 


Y de paso hemos dado una vueltilla por allí. A las 9:55 estábamos en el hall de entrada del Ayuntamiento. Nos han ido organizando por grupos según el idioma elegido: inglés, francés, chino o español.



Primero hemos pasado al enorme Salón Azul, donde se hace la cena de la entrega de los premios Nobel cada año. Más de 1000 invitados abarrotan ese día esta sala. Que en realidad no es azul, sino que el arquitecto cuando vio el efecto que hacía el color de los ladrillos decidió dejarlo así.



Por ese motivo de azul no hay nada en toda la sala, sino que predomina el rojo de los ladrillos, el gris del granito de las escaleras y columnas y el dorado de los adornos. Subimos la escalinata y pasamos por varias salas, entre ellas el Salón del Consejo o Radssalen, que tiene un techo que recuerda a una nave vikinga. 




Después, para finalizar, llegamos al gran Salón Dorado, llamado así porque todas sus paredes están recubiertas de teselas doradas y de colores representando diversos aspectos de la historia de la ciudad. En total la visita creo que no ha llegado a los 45 minutos, así que llegamos con tiempo de sobra a la torre, de 106 metros de altura.


Se sube hasta el quinto piso, más o menos la mitad, en un ascensor y el reto por unas escaleras, pero la panorámica de 360º al llegar arriba es impresionante.



Hemos salido hacia T Centralen, la estación central de Estocolmo que está relativamente cerca del Ayuntamiento. Allí cogimos unos pases de 24 horas para el metro. La idea es ir hasta el Palacio de Drottningholm combinando metro y autobús. 


Al principio pensamos ir en barco desde el embarcadero que hay al lado del Ayuntamiento. Pero hemos pensado que igual no merecía la pena. Seguramente es más rápido en metro y autobús. Y el Palacio cierra a las 4:30, así que no queremos descuidarnos.



Subimos a la línea verde del metro en dirección a Hasselby Strand. En la estación de Brommaplan hemos bajado para coger un autobús. Hay varios que llegan hasta el palacio. Nosotros el primero que hemos visto ha sido el 176. Y se puede pagar con la misma tarjeta del metro.




Pocas paradas más tarde llegábamos justo enfrente del Palacio de Drottningholm. La entrada del tiene un precio de 110 coronas suecas, algo más de 11 €. Se puede coger combinada con el Pabellón Chino.



El palacio empezó a construirse en el siglo XVI y su nombre significa "isla de la reina" porque el rey Juan III lo mandó construir como regalo para su esposa Katarina. Tras años de esplendor y de ser conocido como el palacio de las reinas, sufrió un tiempo de abandono hasta que se empezó a restaurar a principios del siglo XX y hoy es una de las residencias de la familia real sueca.




Decidimos que en vez de ver el Pabellón Chino daríamos un paseo por los extensos jardines que lo rodean. En realidad los jardines son dos, el barroco, con avenidas arboladas, fuentes y estatuas y el inglés, con estanques, canales, árboles, puentes...



Se puede dar una vuelta por los alrededores de los lagos, llenos de patos, cisnes... Un lugar realmente bonito y tranquilo.




Cuando nos cansamos de tanto bucolismo cogimos el autobús de vuelta, esta vez el 232 cuya parada final es Brommplan y de nuevo el metro, esta vez hasta la estación de Gamla Stan, justo en la ciudad vieja. 





Seguimos paseando un buen rato, parando en cafeterías y tiendas de helados. Y hemos pensado que lo mejor sería ir un ratito al hotel a descansar y después salir otra vez por la noche, a ver si podíamos hacer alguna foto nocturna en Estocolmo.




Por la noche había menos turistas, pero de todas formas había mucha gente por la calle. El tiempo acompañaba y las terrazas estaban llenas. Estuvimos por Gamla Stan y en Stortorget haciendo fotos. Después bajamos hasta la Isla de los Caballeros para hacer una foto del Ayuntamiento. 





Pero la iluminación nocturna en Estocolmo deja bastante que desear. Me costó un montón que saliera alguna imagen decente, sobre todo del Ayuntamiento. Rodeamos el Parlamento y el Palacio Real y cruzamos por uno de los puentes a una zona en la que había un concierto muy animado. 




Hemos paseado un poquito más y ya hemos cogido el metro de vuelta al hotel. Hoy hemos andado muchísimo y tenemos los pies pelín machacados.