martes, 11 de agosto de 2015

Rumanía: Prejmer, Mercurea Ciuc, Monasterio de Izvorul Muresului, Lacu Rosu y Piatra Neamt

Hemos seguido por el valle del Prahova entre montañas que son las más altas de Rumanía y, al fondo, el río.
Poco a poco el paisaje va cambiando y pasamos a la Transilvania más llana, con campos de labor, cultivos como el maíz o el girasol, rebaños de ovejas y cabras.



Por supuesto se ven tractores, pero lo chocante es que hay todavía mucha gente segando a mano o recogiendo la hierba con horcas y muchos carros tirados por animales, caballos sobre todo.


También me ha llamado la atención ver a unos hombres reparando el tejado de una iglesia. Se veían las vigas de madera y estaban cambiando las típicas tejas romboidales de madera. Pero los hombres que estaban subidos en el altísimo tejado iban sin arnés ni ninguna otra medida de seguridad. Daba miedo verlos.


Por la mañana hemos visitado la ciudadela de Prejmer, un pueblo de unos 8.000 habitantes que fue el asentamiento más oriental de los sajones en Transilvania durante la Edad Media.



Fue invadido por mongoles, tártaros, húngaros, otomanos, cosacos y moldavos, por eso se construyó su ciudadela fortificada, una de las mejor conservadas de Europa del Este y que en su centro tiene una iglesia gótica.




Tiene la entrada por una galería abovedada y está defendida con troneras y atalayas. En su interior hay graneros y habitaciones para alojar a los aldeanos en caso de emergencia.




Las puertas tienen cada una su número, que correspondería a cada una de las familias de la ciudad. Están dispuestas en cuatro pisos unidos por escaleras y galerías.


  
Para comer hemos parado en Mercurea Ciuc, una ciudad de poco más de  40.000 habitantes en la que lo más destacado es su gran Palacio de Justicia, de un estilo que recuerda más al del Imperio Austro Húngaro, al que perteneció esta zona de Transilvania hace no tanto tiempo. De hecho sigue habiendo aquí una minoría húngara y los nombres de las calles están en ambos idiomas.


A pocos kilómetros de Mercurea Ciuc está el Monasterio de la Asunción de Izvorul Muresului, de monjas y reciente creación, ya que fue fundado en 1996 y consagrado en 2000. En la entrada hay un crucifijo de Maramures y se entra pasando bajo el arco del campanario.



En un prado verde lleno de rosales en flor están los edificios principales del monasterio. La Iglesia, que recuerda a las bizantinas, está toda decorada por pinturas murales realizadas por las mismas monjas, al igual que los iconos del iconostasio.



El convento o residencia de las monjas está igualmente decorado por completo con más de 2.000 metros cuadrados de frescos de temática religiosa.



Algunos kilómetros más adelante y de nuevo entre montañas, tras subir por una carretera llena de curvas y desniveles, llegamos al Lacu Rosu, el Lago Rosa, llamado así porque tiene ese color en determinadas condiciones de luz.


O eso dicen porque cuando hemos llegado era de un intenso color verde esmeralda. Está a casi mil metros de altitud y rodeado de montañas, dentro del Parque Nacional Garganta del Bicaz Hasmas.


Se formó en 1837 al desprenderse una ladera del monte Ghilcos (asesino) y formó asimismo un bosque de árboles petrificados al inundarse una zona en la que había un bosquecillo antes del derrumbe.


Por último hemos llegado a la Garganta del Bicaz, la puerta natural entre las regiones de Transilvania y Moldavia. Los lados de la carretera están llenos de puestos de artesanía y recuerdos típicos.


Hoy dormimos en la ciudad de Piatra Neamt. El hotel es bueno y la habitación estupenda, una suerte. Lo único malo ha sido el omnipresente olor a cañería.


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