sábado, 21 de octubre de 2017

Aragón: Alcañiz y Valderrobres

Alcañiz está a 150 kilómetros y casi dos horas de coche desde Teruel. Es la capital del Bajo Aragón y la segunda ciudad mas importante de la provincia. Su origen se remonta, al menos, a tiempos romanos, aunque su nombre es árabe. Pero su auge comienza cuando en la Reconquista el rey de Aragón, Alfonso II, cede el castillo a la poderosa Orden de Calatrava.



Situado en lo alto del Pui de Pinós, el castillo tiene una parte más moderna, del siglo XVIII, que hoy día alberga el Parador Nacional y otra parte de los siglos XII y XIII a la que se accede a través del patio del Parador, antiguo patio de armas del castillo.




En la parte baja de la torre del homenaje, decorada con preciosas pinturas murales, está la entrada a la capilla y allí comienza la visita guiada. La capilla es de estilo románico tardío, de una sola nave y bóveda de cañón apuntada. En ella llama la atención el sepulcro de alabastro del comendador Juan de Lanuza.



Salimos de la capilla al exterior y pasamos al pequeño claustro del Convento del Carmen, gótico temprano y con dos arcos apuntados en cada lado.



Para finalizar subimos a la primera planta de la torre del homenaje, decorada con impresionantes pinturas murales de principios del siglo XIV que representan escenas de batallas como las de la toma de Valencia o una serie de los trabajos de los diferentes meses del año.




Un descanso tomando algo en la cafetería del Parador, que se encuentra en lo que eran las caballerizas medievales y bajamos hasta el centro de Alcañiz.


El conjunto formado por el Ayuntamiento barroco y la Lonja medieval son lo más destacado de la arquitectura civil en la Plaza de España de Alcañiz.



Se completa con la Iglesia de los Escolapios  y la Colegiata de Santa María, que conserva una torre gótica aunque el resto del templo es barroco. No pudimos verla por dentro porque había una boda e inmediatamente después la cerraron.



Valderrobres está a 35 kilómetros de Alcañiz. Es un pueblo de postal, en el que destaca el puente medieval y, en lo alto del pueblo, el castillo y la Iglesia de Santa María, aunque todo el conjunto del pueblo parece sacado de otra época y merece la pena pasear con calma por sus empinadas calles.




El castillo de Valderrobres abría a las 4 de la tarde y la entrada incluía la de la Iglesia de Santa María. Juntos son una muestra del más puro arte gótico aragonés y pertenecían al arzobispado de Zaragoza.



El castillo se mandó edificar por el arzobispo García Fernández de Heredia (1382 - 1411), cuyo escudo de armas figura en la puerta de entrada, y fue terminado por el también arzobispo Dalmacio de Mur y Cervellón (1431 - 1456). Presenta un aspecto exterior palaciego, con grandes ventanas ajimezadas rematándose con una galería de arcos de medio punto sobre la que se alzan tres torrecillas almenadas.



El conjunto, de plana polígonal irregular, se dispone en tres plantas y se ordenan en torno a un patio interior elevado. Destacan los salones de las crujías oeste y sur, particularmente el llamado salón de las Cortes por celebrarse aquí las Cortes en 1429, o el de las Chimeneas, cubiertos por techumbres de madera.



Ante la fachada principal hay una terraza o plaza de armas. Un muro separa el castillo palacio del resto del pueblo.
Primero ponen un audiovisual con la historia del castillo y después recorremos sus dependencias, incluyendo los salones, la cocina, la despensa, la letrina...
La restauración está bien hecha y recupera un monumento que nos permite imaginar como era la vida del clero y los nobles en la Edad Media.




La iglesia de Santa María es de estilo gótico aragonés. Empezó a construirse en el siglo XIV pero las obras se pararon por la Peste Negra. Casi un siglo después se reemprenden, en tiempos de Benedicto XIII, el famoso Papa Luna que envió 60 esclavos sarracenos para ayudar en los trabajos.



Con el paso del tiempo, en el siglo XIX su estado era ruinoso y se acometen unas obras que derriban el tercer tramo de la nave y levantan un muro. Después, en el siglo XX, durante la Guerra Civil, se saquea y destruye el interior de la iglesia, que queda así desnuda de toda decoración. No es hasta 2009 cuando se dan por finalizadas las obras de restauración que incluyeron levantar de nuevo el tercer tramo de la iglesia.




Uno de los momentos más importantes de la restauración fue cuando, en los años sesenta, el párroco del pueblo, Vicente Hostaled, convenció a los vecinos para que trabajaran fuera de su horario laboral en las obras de la iglesia aportando lo que cada uno supiera hacer.



Bajamos hasta la Plaza de España, en la que había instalada una grúa horrorosa en todo el medio. Y cruzamos el Portal de San Roque hacia el Puente de Piedra, medieval y de cuatro ojos, que salva el río Matarraña y le dá a Valderrobres una de sus imágenes más típicas.



Habíamos aparcado en la parte nueva, del otro lado del puente y después de pasear un poco por la orilla salimos de nuevo de viaje. Y esta noche ya dormimos en Zaragoza.

1 comentario:

Unknown dijo...

¡Que bonita es la provincia de Teruel!