domingo, 29 de octubre de 2017

Aragón: Daroca

Daroca fue fundada por los musulmanes tuyibíes tras la conquista a finales del siglo VIII. En ese momento se construye el primitivo castillo desde donde se ejercerá el control de un territorio marcado por las continuas disputas entre familias rivales. Con la caída de los omeyas, la ciudad se integra en 1018 en la taifa de Zaragoza.





Durante este periodo tendrán lugar los hechos históricos de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid, al servicio de la taifa Hudí. En 1120, tras la victoria de Alfonso I en la batalla de Cutanda, Daroca pasa definitivamente a manos cristianas formando parte del creciente Reino de Aragón. Durante medio siglo Daroca se convertirá en un bastión defensivo frente al islam.




El Fuero de Daroca de 1142 otorga una gran autonomía concejil y notables exenciones tributarias y militares a sus vecinos, favoreciendo la atracción de nueva población. Durante siglos el castillo de Daroca conservará un papel estratégico en la línea de defensa con el Reino de Castilla. Así, en 1363, durante la Guerra de los Dos Pedros, será la única villa que consiga resistir el asedio, frenando el avance hacia Zaragoza, lo que le valdrá el título de ciudad y el emblema honorífico de Porta Férrea Aragoniae.


Llegamos por la noche y dimos un buen paseo por las callejuelas suavemente iluminadas antes de irnos a dormir. Y hoy nos lo hemos tomado con calma. Es nuestro último día de viaje y solo tenemos previsto conocer Daroca. Como no teníamos contratado el desayuno en nuestro alojamiento y no había prisa nos hemos ido dando un paseo por la Calle Mayor hasta una bonita cafetería que hay junto a la monumental Puerta Baja.



Hemos desayunado tranquilamente y empezado a recorrer las murallas y fortificaciones de esta bonita villa medieval. La muralla es muy larga y trepa por terrenos muy escarpados. Además algunos lienzos están hechos polvo. Pero quedan unos cuantos torreones y puertas en bastante buen estado y se puede subir hasta el Castillo Mayor.




Hay una ruta marcada pero no la hemos seguido literalmente y además la hemos hecho en sentido contrario... La verdad es que es algo dura y en algunos tramos no está en muy buen estado. Aún así me he empeñado en hacerla y me ha gustado. Desde la Puerta Baja hemos subido por dentro de la muralla hasta llegar a la ermita y subir los escalones hasta el Castillo Mayor.


Allí he podido contemplar la villa de Daroca desde lo alto y recorrer los baluartes defensivos y comprobar que el castillo estaba bien preparado para defender y defenderse. Se puede observar un aljibe bastante grande y las murallas te rodean.



El Castillo Mayor de Daroca, una de las tres fortificaciones que circundaban la ciudad, tiene sus orígenes en la primitiva alcazaba musulmana de finales del siglo VIII, aunque los restos más antiguos conservados pertenecen al siglo XI. Durante siglos el castillo fue escenario de largos asedios y numerosas batallas. Al perder su función defensiva ya en época de paz, el olvido y el abandono lentamente fueron dándole su aspecto actual sobre el promontorio elevado desde el que se dominaba la población.



Su acceso estaba protegido tanto por la muralla de la ciudad como por la propia topografía del terreno. Destaca sobre el conjunto la desmochada torre del homenaje, que servía de residencia al señor y representaba el punto más protegido ante un ataque del enemigo. En su interior se identifica el arranque de una bóveda de medio punto que separaba los dos pisos inferiores.



En el recinto destacan dos obras que solucionaban el abastecimiento del agua del castillo, que de esta manera podía llegar a soportar largos asedios: el pozo realizado para la búsqueda de un acuífero subterráneo y un gran aljibe para almacenar el agua de la lluvia. Rodeando el conjunto se distinguen varios lienzos irregulares de murallas que se adaptan al terreno formando otro óvalo más extenso.


La historia de Daroca es rica en leyendas y tradiciones. Casi por casualidad he encontrado la abertura de una especie de pozo que se interna por debajo de la torre del homenaje. En un panel cercano he visto que se trata de la entrada de la Cueva de la Morica. Hay una leyenda que cuenta cómo Melihah, la hija del alcaide musulmán Aben Gama, se enamoró de un prisionero cristiano y su padre la castigó a morir en esa cueva. En realidad el túnel con escaleras en piedra que hay a los pies de la Torre del Homenaje fue escavado para buscar aguas subterráneas.



He bajado por el lado de la muralla que termina en la Puerta Alta. Me ha parecido que el sendero no estaba muy acondicionado. He llegado a dudar si me habría equivocado en algún momento y me he salido del sendero principal, porque me parecía demasiado escarpado. Pero la verdad que es bonito.



Ya en la Plaza de los Corporales he entrado en la Basílica. Anteriormente, por la mañana, habíamos visto las preciosas iglesias románico mudéjares de San Miguel y San Juan, aunque solo por fuera.



Y así pusimos punto final a nuestro periplo por tierras aragonesas. Volveremos, seguro, porque casi dos semanas son poco tiempo para descubrir todo el patrimonio y la naturaleza que atesora esta tierra, llena de historia y de leyendas.

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